PARA UN TRIO

PARA UN TRIO

martes, 28 de diciembre de 2010

CAPITULO 12:



Julián y Sebastián hablan sobre la cama. Se hacen confidencias de hermanos. Sebastián se siente bastante mejor, le ha hecho bien estar alejado de su ambiente habitual y sobretodo le ha hecho sentir todo ese tiempo con su hermano que se ha desvivido por él. Los dos están más unidos que nunca.
--me alegra ver que te estás recuperando aunque no has recuperado la sonrisa y tus ojos son tan tristes.
--gracias a tu cariño he salido adelante pero aunque yo no haya sido el culpable de la muerte de papá no puedo olvidar que él no me aceptó como soy y que prefirió matarse antes de pasar por esa vergüenza que soy yo,
Julián lo regaña fraternalmente. Lo acaricia.
--¡te prohíbo que hables así¡ tú no eres ninguna vergüenza, yo me siento muy orgulloso de que seas mi hermano¡ ¡yo oculté que era gay, tú no¡ ¡¡soy yo quien debería sentir culpa¡
--¿hablas en serio?
--claro que sí, hermano, y papá hubiera entendido. Fue Luz que en su crueldad despiadada envenenó el alma de papá.
Los dos hermanos comparten el mismo odio hacia su madrastra.
--Luz siempre me humilló, no la quiero volver a ver.
--yo no sé el tiempo que tenga que seguir quedándome aquí, más tarde o temprano tendremos que volver y no se me hace justo que tengamos que buscar otro lugar donde vivir, no tenemos plata y esa es nuestra casa.
--a mi no me gustaría volver.
--Yo creo que sería muy bueno para que salieras adelante, tienes que volver a vivir.
--Me gustaría sentirme útil, trabajar pero tú sabes que nunca lo he hecho y me da miedo no poder hacerlo. Hasta ahora solo he salido contigo y me da miedo hacerlo solo. No me gusta estar entre la gente. Me da la impresión que me van a rechazar, que se van a reír de mi.
Julián le acaricia la mano con cariño:
--no tengas prisa, poco a poco saldrás adelante.
--sí, pero me siento mal que me tengas que mantener cuando ya no somos ricos.
Julián le sonríe con ternura:
--tampoco estamos en la miseria, no te preocupes por la plata cuando estés preparado podrás trabajar. Puede ser acá o en México.
--No sé si te sería de mucha ayuda.
Julián le acaricia el pelo con cariño:
--ya verás cómo sí y basta ya de hablar de cosas tristes... ¿qué me dices del amor? ¿no te gustaría enamorarte? ¿no lo echas de menos?
Sebastián se pone muy nervioso:
--¡no, no, no¡
El joven se pone pálido, Julián trata de tranquilizarlo.
--respira, tranquilo, tranquilo... no pasa nada...
--no podría –dice con angustia—no puedo estar con un hombre, pensaría en papá y ¡¡¡no, no...¡¡
Sebastián se levanta y empieza a dar vueltas por la recámara muy nervioso.
--¡yo no puedo cambiar lo que soy pero no volveré a hacer daño, no quiero, no quiero, no me quiero volver a enamorar¡
Julián se levanta y lo acaricia fraternalmente:
--¡pero mira nada más como te has puesto, aún tienes mucho que superar¡¡no tiene nada de malo que te gusten los hombres, que ames a uno...
Sebastián lo mira lloroso:
--¿y entonces porque papá se mató?
Julián le pone la mano sobre los hombros.
--hermano, te vendría bien hablar con un especialista.
Sebastián está muy alterado:
--¡yo no necesito ningún especialista, yo lo único que necesito es estar lejos de cualquier tentación, no quiero volver a lastimar a nadie y por eso no pienso volver a acercarme a un hombre, no quieto que por eso vuelva a sufrir la gente que quiero.
Julián sufre al ver que aún hay mucho dolor y muchos miedos en su hermano.
--el amor es lo más maravilloso que hay y no sé como le vas a hacer para evitar enamorarte. No debes huir del amor.
--no me van a volver a humillar por meter a un hombre en mi cama¡¡No me pienso volver a enamorar, jamás me fijaré en ningún tipo¡¡
Sebastián llora muy alterado, Julián trata de calmarlo muy angustiado.


Mientras, un guapísimo chico de unos 20 años está en la mansión de los Sáenz. Actúa como el señor de la casa y ordena al servicio que se haga cargo de su equipaje. Rafael se acerca al desconocido.
--¿y tú quien eres? –le pregunta con desconfianza.
Luz entra en ese momento y abraza al guapísimo rubio:
--Este es Óscar, mi esposo.
Óscar extiende la mano sonriente pero Rafael lo mira con desprecio y no se mueve. Óscar lo mira con pena. Mientras Luz dice a las empleados:
--lleve las valijas del señor a mi recámara.
--¿vas a dormir con él en la misma cama en la que durmieron mis padres? –Rafael molesto.
Luz no deja de abrazar con deseo a su joven esposo:
--te recuerdo que soy yo la dueña de esta casa y ahora también mi esposo.
Óscar está fascinado por tanto lujo y quiere ser aceptado en esa familia. Muy cordial dice a Rafael:
--Yo no pretendo ocupar el lugar de tu papá, me gustaría que fuéramos amigos...
--¡que te den¡ --Rafael.
Rafael lo mira con rabia, Óscar se pone tenso. Luz dice a Rafael:
--No seas grosero, chico. Antes ya le dejaste con la mano colgando, discúlpate con tu padrastro...
--¡¿padrastro?¡ --dice con ironía.
Rafael mira de arriba abajo a ese guapo joven que parece su hermano menor. Le lanza una mirada de desprecio y se va. Luz no hace caso y se lleve a su guapo y joven marido a su recámara. A Óscar le ha dolido no ser aceptado, estaba deseando tener una familia, alguien que lo quisiera de verdad y así olvidar su pasado. Aunque se ha refugiado en Luz para comenzar de nuevo sabe que a ella solo le mueve el deseo, que lo quiero lucir como un bello trofeo y eso le duele. Óscar se siente frustrado por la vida frívola que ha llevado hasta ese momento. Y le duele pensar que eso no vaya a cambiar tras su boda como él deseaba. Luz lo desnuda con deseo para que hagan el amor.
--me tienes loca, me encantas –jadea Él devorándolo.
--pero, ¿me quieres aunque sea un poco? –pregunta él triste.
Ella se le ríe y no le hace caso. Él se deja hacer resignado.






Sebastián se sienta llorando en su cama. Julián se pone de cuclillas ante él y le dice:
--no te cierres al amor, estás tan solo.
Sebastián lo mira lloroso:
--¿y tú? Te la has pasado del trabajo a casa y de la casa al trabajo. Has descuidado tu vida ¿cuánto hace que no estás con un hombre?
Julián se lleva las manos a la cara y sonríe:
--pues desde luego ya se me olvidó y desde luego a lo que se refiere a relaciones sexuales yo hace más tiempo que tú que estoy a dieta.
--pues estamos en las mismas.
--si pero es que tú no has querido que saliéramos a conocer a gente...
--yo es que no estoy para eso pero puedes ir tu, puedes divertirte solo.
--de veras que no me apetece.
--no quiero que renuncies a la vida por mi. y ese chico que te coquetea ¿no te gusta?
--¿Dani? No, no... es muy frívolo. Yo llevo mucho tiempo solo y lo que busco es un hombre que alegre no solo mi cuerpo sino también mi corazón... Me pregunto si algún día conoceré a ese hombre...


En ese preciso momento Félix está en México. La “suegra” de Andrés lo abraza con mucho cariño.
-- Los últimos meses de tu hermano fueron tan duros, tan tristes...
--¿y dígame?¿qué pasó con mi padre?¿es por eso que mi hermano cayó en una depresión?
La señora habla con mucho rencor:
--¡ Ese mal hombre, él fue la ruina de su hermano y de su padre¡¡y también de mi niña que está deshecha¡ ¡¡Ella trató de ayudar a tu hermano pero él no la quiso a su lado¡ ¡¡Mi niña está tan triste¡
Félix quiere saberlo todo.
--te prepararé un café…
La mujer regresa al rato. Se sientan en una butaca.
--¿un hombre fue la perdición de mi hermano? Pero él no era gay ¿no?
--¡claro que no y eso fue lo que lo llevó a la tumba¡
La señora se santigua y llora.
--Era el señorito de la casa en la que trabajó la mamá de Andrés ¡era el típico riquillo que se cree que cualquier empleado tiene la obligación de ser su amante, Su hermano se le negó y a ese hombre le dio igual que no fuera gay ¡¡eso lo excitaba aún más¡ él le tendió una trampa a su padre que estaba muy enfermo y lo mandó a la cárcel. Compró a todo el mundo y no hubo otra forma de salvarlo. Ese mal hombre quería que su hermano se acostara con él y Andrés tuvo que hacerlo para que el padre de ustedes no muriera en la cárcel... Andrés se sacrificó y encima el sacrificio no valió nada porque el padre de ustedes murió esa misma noche. Y luego cuando Andrés le dijo a ese mal hombre que le pegó el Sida el muy maldito se burló de Él... ese hombre no tiene perdón de Dios...¡¡¡ Andrés no supo a quien acudir, se refugió en nosotras. No quiso volver con mi hija, se avergonzada de todo lo que pasó¡ ¡Quedamos que yo no le diría nada a mi hija pero cuando se enteró que ella lo sabía¡ ¡¡eso lo fue hundiendo más y más… hasta que en fin…¡
Félix siente un odio atroz por ese hombre, siente que debe vengar la muerte de su hermano y su padre aunque en el fondo siente que vengándose de ese hombre se vengará de Asdrúbal del que no ha vuelto a saber nada..
--¡ese hombre no se va a quedar sin castigo. Yo juro por mis muertos que lo voy a destruir. No sé cómo pero ese maldito se va a arrepentir de haber conocido a mi hermano... lo juro...¡
El rostro de Félix está lleno de odio.



Norma Zuñiga como Providencia, la "suegra" de Andrés.

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